Conclusión
Pablo ha dictado su carta a otro, pero la acaba de su propia mano. Tiene una letra muy característica, es grande, probablemente por algún problema de visión. Sus últimas palabras establecen la centralidad de la Cruz de Cristo en su vida y en la vida de todos los cristianos verdaderos. La cruz de Cristo es la única cosa en que nos podemos gloriar, recordando que eso quiere decir vivir lo que les ha dicho a 2:20. La cruz de Cristo tiene que ser el principio bajo el cual caminamos. Nuestro padecimiento por Cristo, con las marcas que eso puede dejar en el cuerpo, tiene que ser aquello que haga callar a los que se oponen.
Cuando empezó la carta les deseó que la gracia fuera con ellos, y ahora que se despide, les vuelve a desear lo mismo. Y es que aquéllos que son hermanos por la gracia, tienen que permanecer unidos por la gracia.
sábado, 6 de septiembre de 2008
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